LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS

Por Pepsz Treviño @pepsz93

Francisco Franco dirige está obra, su trabajo es excepcional, al igual que el de todas las personas que participan en la producción de esta majestuosa obra. La adaptación de la historia es armónica, la escenografía es un mar de expresión y mensajes que inundan todos los sentidos, no solo ves el interior del colegio y de los demás lugares que nos muestran, los vives, los respiras, los sientes en la piel, escuchas todo como si de verdad estuvieras ahí.

La música es una dulce compañía a lo largo de las escenas, entra por tus oídos y en lugar de salir por el otro, llega directo al corazón, donde desde ese lugar mandará impulsos por todo el cuerpo para que vivas dentro de la obra. Luz, sombra, toda la iluminación crea una atmósfera que te atrapa, se convierte en la guía de tu mirada para saber que ver entre este mar sincronizado de escenas.

El vestuario de todos y cada uno de los personajes, se nota que fue diseñado y cuidado detalle a detalle, no dejan nada sin contemplar, y el uniforme de los estudiantes es increíble desde los colores hasta cada uno de los botones. La coreografía, cada movimiento, es una perfecta sincronía que releva la gran preparación que tuvieron y su profesionalismo como actores de los grandes.

Palabras faltan para poder describir y aplaudir como se merece todo lo que nos da esta verdadera pieza de arte. Si se le pusiera una calificación a cada rubro se podría decir que se llevan un premio de excelencia al sacar la más alta calificación en todo, en otras palabras, inicia de una forma majestuosa, te atrapa al primer segundo, y te hará sufrir, llorar, reír, alegrarte, pero sobre todo, te enseñará a vivir.

Alfonso Herrera, a quien muchas generaciones lo conocemos por su papel de Miguel en la telenovela Rebelde, nos hará cambiar de percepción no solo sobre su carrera artística, también sobre la vida y lo que es el teatro. Premios en las artes dramáticas existen, y muchos, pero lo que gana Alfonso al interpretar a John Keating, es el corazón de todo el auditorio. Keating, gracias al increíble actor que le da vida en esta puesta en escena, será a partir de esta obra, el profesor que todo alumno desea tener y el profesor de vida que todos queremos llegar a ser.

Louis Couturier, el Señor Nolan, nos demuestra que el escenario sigue siendo suyo, desde su primera aparición impone, e impone de verdad, su voz, su pose, su aura artística inunda el escenario de experiencia y profesionalismo. Constantino Morán es otro gran actor, quien da vida al Sr. Perry, su actuación es tan magistral que te lleva a odiarlo en verdad, esto solo debido a que su papel es justamente para eso.

Sebastián Aguirre da vida a Neil Perry, el estudiante de Welton del que te encariñaras sin darte cuenta, minuto a minuto irá ocupando una parte de ti que te hará verlo como a un amigo, como a un verdadero y fiel amigo, alguien con quien puedes contar, un chico humano, que como tal sufre y vive cosas buenas. Un actor que dentro de su papel consigue que le abras tu corazón, es algo que no te puedes perder.

Germán Bracco como Knox Overstreet te lleva a vivir dentro de Welton, a divertirte con los demás estudiantes, a ser camarada de sus amigos, a llorar con su sufrimiento, a reír con la alegría que encuentra en su camino, Bracco es alguien que sabe transmitir a todo el público lo que siente, lo que quiere que el público vea y viva.

Alejandro Puente en esta historia será Todd Anderson, el chico nuevo, quien carga con una historia de éxitos familiares que genera altas expectativas en él dentro de la Academia. Resulta que las mismas expectativas lo orillan a situaciones donde demuestra lo peor de él y lo mejor. Puente es un actor que tendrá control sobre tus sentimientos poco a poco, hasta que se adueñe de tus risas, lágrimas y del palpitar de tu corazón.

En muchas ocasiones lo mejor se deja al final y en este caso no es la excepción, Alejandro de Hoyos, él es una de las razones por las que yo, y estoy seguro varios más, nos ponemos de pie al aplaudir la obra. Alejandro interpreta a Steven Meeks, y si hay algún personaje del que te enamoras en esta obra es él, parte es por sus líneas, su papel y su historia, pero esto no podría ser sin el increíble talento que este gran actor tiene, en cada movimiento, palabra, gesto, en todo lo que hace hay un factor común que le da una gran energía a la obra, y es el corazón y pasión que entrega. Si Steven llora, lloras con él, si se alegra, sonreirás con él. Todas las actuaciones en la obra son magistrales, pero Alejandro de Hoyos se lleva la estrella dorada. Su sonrisa y mirada dan un claro mensaje, él es Steven y Steven es él.

¿Qué se puede decir de esta obra? Todo y nada, todo ya que hay tanto que decir y no sabría por donde iniciar, todo es maravilloso, la obra es maravillosa de inicio a fin, nada porque lo que se debe hacer es confiar en que esta obra es una de esas oportunidades que te da el destino de entender qué es la vida, de apreciar más estar vivo, de aprender mil y un lecciones importantes sobre el vivir, esta obra es el destino diciendo: “carpe diem”, vive el presente, aquí te enseñarán como hacerlo.

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