Exposición "Vida americana: Los muralistas mexicanos rehacen el arte estadounidense, 1925-1945"

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NUEVA YORK, 25 de noviembre de 2019— El renacimiento cultural que surgió en México en 1920 al concluir la Revolución cambió drásticamente la escena artística no sólo en el propio México sino también en los Estados Unidos. Vida americana: Los muralistas mexicanos rehacen el arte estadounidense, 1925–1945 explorará la profunda influencia que los artistas mexicanos tuvieron sobre el rumbo que tomaría el arte estadounidense. Con aproximadamente 200 obras de sesenta artistas estadounidenses y mexicanos, Vida americana reorienta la historia del arte, reconociendo la amplia y profunda influencia que los tres grandes muralistas mexicanos —José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros— ejercieron sobre el estilo, la temática y la ideología presentes en el arte estadounidense creado entre 1925 y 1945. Curada por Barbara Haskell, con Marcela Guerrero, curadora asistente; Sarah Humphreville, asistente senior de curaduría; y Alana Hernandez, exasistente de proyectos curatoriales, Vida americana: Los muralistas mexicanos rehacen el arte estadounidense, 1925–1945 se exhibirá al público en el Whitney del 17 de febrero al 17 mayo de 2020, para luego trasladarse al McNay Art Museum de San Antonio, Texas, donde se mostrará del 25 de junio al 4 de octubre de 2020. 

Al presentar el arte de los muralistas mexicanos junto con el de sus contemporáneos estadounidenses, Vida americana revela el impacto sísmico que tuvo el arte mexicano, particularmente en aquellos que buscaban inspiración y modelos que fueran más allá del modernismo europeo y la Escuela de París. Al tiempo que los artistas estadounidenses y el público se enfrentaban a la Gran Depresión y a las injusticias económicas que ésta expuso, los artistas mexicanos proporcionaron un modelo convincente con el que retratar temas sociopolíticos relevantes para la vida de las personas, estableciendo así una nueva relación entre el arte y el público. Se expondrán obras tanto de artistas estadounidenses célebres, así como de otros menos conocidos, incluyendo a Thomas Hart Benton, Elizabeth Catlett, Aaron Douglas, Marion Greenwood, William Gropper, Philip Guston, Eitarō Ishigaki, Jacob Lawrence, Harold Lehman, Fletcher Martin, Isamu Noguchi, Jackson Pollock, Ben Shahn, Thelma Johnson Streat, Charles White y Hale Woodruff. Además de Orozco, Rivera y Siqueiros, se incluye otros artistas mexicanos como Miguel Covarrubias, María Izquierdo, Frida Kahlo, Mardonio Magaña, Alfredo Ramos Martínez y Rufino Tamayo. 

José Clemente Orozco. Zapatistas, 1931. Óleo sobre lienzo, 45 × 55 pulg. (114.3 × 139.7 cm). 

The Museum of Modern Art, Nueva York; donación anónima. © 2019 Artists 

Rights Society (ARS), Nueva York / SOMAAP, Ciudad de México. Imagen digital 

© The Museum of Modern Art/Licencia otorgada por SCALA/Art Resource, Nueva York.

Esta exposición histórica presentará obras que no se han exhibido hace décadas en los Estados Unidos. Dos de los estudios que Rivera realizó en 1932 para El hombre en la encrucijada, su infame mural en el Rockefeller Center que sería más tarde destruido, serán recibidos en calidad de préstamo por parte del Museo Anahuacalli de la Ciudad de México. El museo también prestará al Whitney el estudio que Rivera realizó para su serie Retrato de América (c. 1933). El Museo de Arte Carrillo Gil prestará varias obras clave de Orozco y Siqueiros que no se han mostrado nunca o se han exhibido en raras ocasiones en los Estados Unidos, entre ellas, Cristo destruyendo su cruz (1931), Pancho Villa (1931) y Paisaje de picos (1943); así como las obras Intertropical (1946), La resurrección (1946) y Caín en los Estados Unidos (1947) de Siqueiros. Otros préstamos importantes provenientes de México incluyen Nuestra imagen actual (1947) de Siqueiros, obra de la colección permanente del Museo de Arte Moderno; así como Mis sobrinas (1940) de María Izquierdo y Madre proletaria (1929) de Siqueiros, prestadas por el Museo Nacional de Arte. Además, se recibirán en préstamo dos pinturas del artista Eitarō Ishigaki, nacido en Japón, por parte del Museo de Arte Moderno de Wakayama, Japón. 

“Los murales mexicanos de escala panorámica del periodo posrevolucionario que representan la historia nacional y la vida cotidiana utilizaban un vocabulario pictórico que era a la vez moderno y característicamente mexicano. Combinada con la temática socialista radical de las obras que los muralistas mexicanos crearon mientras vivían en los Estados Unidos, su influencia sobre los artistas de este país fue profunda”, explicó Barbara Haskell, curadora de la exposición. “El legado y el impacto duradero que tuvieron los muralistas, y que ha sido en gran medida excluido de la narrativa canónica predominante del arte moderno que emergió en los Estados Unidos, da forma a una visión más integral del modernismo. Al explorar la transformación ocurrida en la creación artística en los Estados Unidos como resultado de la influencia mexicana, mientras se examina el efecto que este país tuvo sobre los muralistas, Vida americana ampliará nuestra comprensión del fuerte intercambio cultural que surgió entre los dos países”. 


Vida americana es un proyecto de enorme importancia para el Whitney y no podría ser más oportuno debido al entrelace de sus preocupaciones estéticas y políticas”, dijo Scott Rothkopf, Subdirector senior y Curador en jefe ‘Familia Steve Crown’. “No solamente representa la culminación de casi una década de investigación académica y de generosa colaboración internacional, sino que además demuestra nuestro compromiso por presentar una perspectiva más exhaustiva e incluyente del arte del siglo XX y contemporáneo en los Estados Unidos”.

La conexión del propio Whitney Museum con los muralistas mexicanos se remonta a 1924, cuando la fundadora del Museo, Gertrude Vanderbilt Whitney, presentó una exposición, organizada por el artista Alexander Brook, de la obra de los artistas mexicanos José Clemente Orozco, Luis Hidalgo y Miguel Covarrubias en el Whitney Studio Club. Esta fue la primera exposición de Orozco en los Estados Unidos. Unos años más tarde, en 1926, Orozco también presentó acuarelas de su serie Casa de lágrimas en el Studio Club y, al año siguiente, Juliana Force, asistente ejecutiva de la Sra. Whitney y futura directora del Whitney Museum, proporcionó un respaldo crucial a Orozco en una época de gran necesidad a través de la adquisición de diez de sus dibujos. Los muralistas mexicanos ejercieron una profunda influencia en muchos artistas que eran pilares del Studio Club, mismo que eventualmente se convertiría en el Whitney Museum. Entre ellos se encontraban varios artistas estadounidenses incluidos en Vida americana como Thomas Hart Benton, William Gropper, Isamu Noguchi y Ben Shahn. 

Vida americana estará dividida en nueve secciones temáticas conformadas por pinturas, frescos portátiles, películas, esculturas, grabados, fotografías y dibujos, así como reproducciones de murales in situ. La exposición ocupará la totalidad de las Galerías de la Familia Neil Bluhm, ubicadas en el quinto piso del Whitney. Esta instalación sin precedentes, así como el catálogo que la acompaña, proporcionará la primera oportunidad de reconsiderar esta historia cultural, revelando la inmensa influencia de artistas mexicanos sobre sus contrapartes estadounidenses entre 1925 y 1945. La exposición contará con las siguientes secciones. 


El nacionalismo romántico y la Revolución mexicana

En un esfuerzo por unificar México tras diez años de guerra civil, el nuevo gobierno del país buscó construir una idea compartida de identidad mexicana y de historia nacional. En este sentido, la celebración del paisaje rural, las costumbres y los pueblos de México resultó central, representando un fuerte repudio a la veneración de la cultura europea presente entre las clases dirigentes del país previo a la Revolución. Los artistas mexicanos comenzaron a retratar a las comunidades indígenas y a la población principalmente agrícola como símbolos de orgullo nacional, representando la lucha por la reforma agraria emprendida por el pueblo bajo el mando de Emiliano Zapata como un mito determinante del México posrevolucionario. Los artistas que visitaban desde los Estados Unidos adoptaron una actitud e iconografía similares. Desde una perspectiva contemporánea, los retratos idealizados de los pueblos indígenas de México, creados tanto por artistas mexicanos como por extranjeros, podrían parecer haber reducido a sus sujetos a estereotipos que reafirmaron su estatus marginalizado dentro de las jerarquías eurocéntricas. En aquel tiempo, sin embargo, pintores y fotógrafos adoptaron una visión idealizada del México rural como la encarnación de una forma de vida más sencilla y espiritualmente auténtica que se contraponía con la alienación y el aislamiento de la vida urbana e industrial moderna. Esta galería presentará obras de Orozco, Rivera y Siqueiros, conocidos en conjunto como “los tres grandes”, así como de otros artistas mexicanos como Luis Arenal, Lola Álvarez Bravo, Miguel Covarrubias, María Izquierdo, Frida Kahlo, Roberto Montenegro, Alfredo Ramos Martínez y Rufino Tamayo. También se incluirán ejemplos de obras similares creadas por artistas estadounidenses y europeos, tales como Howard Cook, Sergei Eisenstein, Tina Modotti, Henrietta Shore, Paul Strand y Edward Weston.

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