En las Buenas y En Las Malas ni su cast popular la salva

Un guión escrito para provocar risas, un toque de romance, actores de telenovela altamente populares, un director novato y la distribución de videocine, parecen ser la fórmula que ha encontrado en el mercado mexicano, un enorme éxito en taquilla. Sin embargo esta sencilla fórmula, así como puede darnos películas agradables y entretenidas para pasar el rato, también puede darnos verdaderos bodrios que ni su cast popular salvan y En las Buenas y En Las Malas es uno de esos casos.

Protagonizada por Alberto Guerra y Zuria Vega, la historia es la típica película en donde la pareja principal tiene relaciones, ella resulta embarazada y van a casarse porque así lo dicta la moral de la sociedad. Por supuesto ella (Valeria) está enamorada y quiere casarse, él (Sebastián) no está totalmente seguro del compromiso y entre el compromiso y la boda pasarán cosas que pondrán la relación a prueba; en este caso, una de esas cosas que pone a prueba la relación es Pamela (Macarena Achaga), la jóven hija del dueño de la empresa en donde trabaja Sebastián y quien está empecinada en seducirlo.

El típico triángulo amoroso de la niña caprichosa, el hombre dudando y la mujer que sí es el amor de su vida, se supone que debe de provocarnos risa y generar la suficiente tensión como para que el público tome partido por alguna de las dos opciones y quiera ver como el personaje central se da cuenta que una de ellas es el amor de su vida, sin embargo en esta película, la única emoción que genera es las ganas de salirse de la sala y pedir que te regresen tu dinero.

La película es plana en general, con pocos momentos climáticos que permitan a los actores mostrar mas de una emoción que no sea aburrimiento; sin momentos verdaderos de comedia y con historias paralelas, como la de Christian Chávez y Omar Villegaz, completamente irrelevantes al grado que si no estuvieran en la película simplemente sus personajes no se extrañarían.

Natalia Tellez, que se supone hace el comic relief con su personaje de la «Planeadora de Bodas» y que termina convirtiéndose en la mejor amiga de la novia, falla miserablemente en este personaje, esta planeadora a pesar de uno que otro chiste simpático, no funciona como ese punch de sabiduría cómica que se supone es su personaje.

Finalmente tenemos a Pamela, interpretada por Macarena Achaga, es la jóven guapa y millonaria que siempre obtiene lo que quiere y que se empecina con Sebastián. Pam se supone que es la antoganista de la película y la que hará sufrir a la pareja principal, es la que hace pasar ratos incómodos al protagonista y la que debería hacerlo dudar sobre su relación, sin embargo, fuera de una par de momentos de sensualidad y psicopatía, en realidad nunca representa un verdadero peligro para los protagonistas por lo que ni siquiera es el catalizador para que Sebastián se de cuenta que el amor de su vida es Valeria y decida luchar por ella.

En las buenas y en las malas, falla miserablemente como comedia rómantica y nos recuerda que para contar buenas historias, hace falta capacidad mas que un guión original.

La película se estrena este 15 de Marzo en México.

En Las Buenas y en las Malas: Calificación 1/5 estrellas. Ni para miércoles de 2×1.

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